2.24 am clave un "me asombra" en un texto de Facebook Messenger que me mandaste el julio.
Esa semana que habías perdido el celular y que, como todas, yo me desvivia por hacerte la vida más sencilla.
Puedo admitir que sí, que estaba releyendo conversaciones viejas porque justo dos minutos antes estaba pensando en que te extraño como una forra y en lo lindo que eras cuando me mirabas.
Lo lindo que eras cuando me hacías cocinar y te parabas atras mio a abrazarme, encajando la cabeza justo en mi cuello, para que juguemos a los perfectos y nos demos besos mientras cortaba cebolla. Lo lindo que eras cuando me pasabas a buscar por donde estaba y caminábamos treinta mil cuadras cagandonos de risa como si tuviéramos 15 años. Lo lindo que eras cuando te tenía que levantar a las cuatro de la tarde después de haberme ido y de haberte dejado durmiendo. Lo lindo que eras en ese instante que me mirabas fijo y yo ya sabía que estabas a punto de acabar. Lo lindo que eras cuando me contabas cosas de tu sobrina en la panza.
Lo lindo que eras la primera noche que chapamos. Lo lindo que eras el día que te fue mal en un examen y me quedé en el centro a esperarte. Lo lindo que eras cuando me presentaste a tus amigos. Lo lindo que eras cuando llegabas matado y me tocaba cuidarte.

Te extraño tanto que un toque me asfixia no saber ni cómo estás.
Y créeme que se que es mejor así. Que no nos tenemos que ver más.
Pero hoy hace un año de la primera vez que hablamos y no doy más de querer verte.

Lo lindo que sos, negro. Eso extraño.

SECA

No sé y casi estoy segura de que en esta la chocamos otra vez
Pero por primera vez no me importa un carajo, porque con la fé que tenemos cuando sabemos que queremos con mucha fuerza que algo pase, me animo a meterme en este quilombo.
Y que se pudra, y que sea lo que sea, porque no tiene por qué volver a ser algo malo.
Porque en una de esas te merecés a alguien que te quiera, negra!
En una de esas no es tanto todo eso malo que creés que le tiraste al universo y que por eso te pasa esto. Por ahí sí es tu momento.
Y a eso voy. Tres años y medio después - y a ver que onda!

CARA

Elegí ponerle a esto cara o seca porque la verdad, estoy feliz y triste a la vez.

Es que elegí patear el problema para más adelante. Cuando el amor me sane un poco.
Negro, que mal la pasamos. Que mal hicimos todo.. Por qué lo estiramos así? Por qué nos dañamos tanto? Porque hoy elegimos seguir pasandola como el orto?
Hoy le escribí a Lara y no me salió otra que ponerle: boluda, no me di cuenta de que me odiaba. Ella cree que no pero, boludo, cómo lo discuto?
Tal vez porque fue más fácil tener una relación adolescente, cuando no lo soy. Tal vez porque creía que yo podía cambiar y adaptarme. Cuando, si nunca voy a tener ni nunca tuviste ganas.
Escupo las palabras: ni redacto. Ni me importa. Escupo porque estoy triste, porque no sé cómo dejé que llegue hasta acá.
Porque lo siento un montón y porque sos buen pibe. Por mi lo siento. Porque si hubiera sido todo distinto nos hubieramos aprovechado mucho.
Y bueno, no se dió. No te extraño ni un poco, nada de vos, pero te mando un abrazo grande. A vos y a la oportunidad que de a ratos siento que perdi.. y nada que ver.

Cerré la sesion de homebanking y justo me vibró el celular con un mensaje tuyo.
Claro, pelotuda. No miraste con qué usuario te registró el sistema. Decime como vas a hacer para entrar de nuevo. Explicame

"Y si acaso podría creer en algo
Me gustaria creer
Que al pie de la montaña
Hay alguien que me espera
Para enseñarme a ver. A creer"

Por qué siempre suenan las canciones de Babasónicos que no tienen que sonar en el momento? Y desde cuando yo me siento en un videoclip de Kudai mirando por la ventana de la casa a la que todavía no le puse cortinas (cuatro meses empaquetadas, hija de puta) pensativa y sintiendo que te perdí?
Capaz es que estoy fuera de eje y que a los 20 años no me entiendo ni me encuentro. A veces te siento y tengo ganas de que estés adentro de mis ojos para ver para adentro mío sin que mis palabras la compliquen. A veces me abrazás y siento que capaz alcanza con eso. Pero siempre, siempre soy poco. Y eso me mata, negro.
Va más allá de nosotros. Es que echaronaloschicostodavianopagueelalquilernocobraronlasextraempezolacampañaestoygordisimaledeboplataalapsicologanopagueelcelunuevotengounasojerashorriblesmeenfermedenuevoytengoquecumplirhorarioodiomitrabajo PERO SONRÍO.
Y es como si no pasara nada. Porque con una boludez me buscaste. Y me sentí normal.
Hoy llamé a mi vieja llorando porque me levanté 11am un día de semana y me dió asco mi vagancia. Es visceral la diferencia entre nuestras formas. Me divierte, me atrae. Me haría bien.

Nos la tenemos que regalar. Me corrijo: tenemos que elegir regalárnosla. Difícil.
Prisionera de tu indecision. Me tenés alquilada a tus estados de ánimo. Pendiente de una invitación pedorra a cumplir caprichos. Concediéndote cada victoria y complaciendo cada ritual que inventaste en nombre de los dos.

Y no! No es tu culpa.
Es mía. Que otra vez, me siento poco.
Y contra eso.. no puedo ni yo.
Cuantos días pasan hasta que te dejan de pesar en el cuerpo la culpa y la vergüenza?
Es pregunta
quien dijo que todo está perdido?
yo vengo a ofrecer mi corazón

Y tal vez.. sí. Tal vez es lo´unico que nos queda. Nuestros corazones
La nobleza, la sinceridad, la honestidad.
El dolor en el alma de ver lo que no nos gusta. El odio a los mismos de siempre. Las broncas. No sé qué será lo que me mueva, pero conozco mi corazón.

Elijo tanto como soy elegida. Tengo la seguridad absoluta de que pase lo que pase.. me queda mi corazón para ofrecer.
Hablo de países y de esperanzas.
De cambiar nuestra casa. De cambiarla (por cambiarme más)

No sé qué ni cómo hacerlo. No lo tengo claro. Solo sé, y sé para siempre, que tengo mi corazón para ofrecer.

Se sube Camilo a la falda
Y con la vida un poco bardeada, escuchando música en casa, siento alivio.

Todos estos días de no entenderme. Y estos meses de formularte mil veces en la cabeza. Todo este tiempo juntos, enroscados. Los dos mundos juntos, mezclados: no quiero más.
En el balance final pesa siempre más sentirme en paz conmigo. No me voy a mentir porque nunca me quise y buscarte no me hace indigna. Sí me agota.

Ojalá te vea con más tiempo a la distancia o algún día me elijas
Mientras tanto.. hubiera querido que fuera distinto.
Es raro porque siempre que me siento a (pensarte) escribir de vos es cuando pienso en avanzar.
Porque te leo y compruebo algo que sé y que pesa: que ya no es igual.

Con las ganas que me quedan pienso en reinventarnos. En ser un poco más como vos. Es que.. sos lo que me encantaría ser. Normal.
No creo en la frialdad entre vos y yo. Sé que lo que es de piel seguirá siendo.
Pero se larga a llover y me acuerdo, mal que me pese, de que no todo fue piel. Que seguís enroscándote a mi como el primer día. Que lo intenso nunca caduca.

Recreo en la cabeza la escena que me imaginé con nosotros dos el carnaval que viene. Festejando que hace un año nos metimos en este quilombo y que sin pensarlo en algún momento nos (re)elegimos. Con vos de civil y teniendo siempre una birra fría lista para cada presentación que termine, en cada gira de la murga.
No dudo de nosotros. Dudo de mí. De haberla cagado: vos sí querías que yo fuera como la que se te presentó. Tal vez especulaste. Tal vez te hayas equivocado en mostrarte tanto.
Te escribiría justo ahora pero en realidad no quiero hablarte. Quiero hablar con vos en febrero. En marzo. La primera vez que fui a tu casa. La primera vez que dormimos juntos. Quiero escribirle al negro que me hablaba de la nada a la noche para decirme que no habría nada más lindo que estar acostados juntos escuchando Sui. Esa parte me toca a mi: vos tampoco sos igual.
Le escribiría al negro que me presentó a los amigos. Al negro con el que me reía re loca.
No al de ahora.
Porque yo ya no soy igual.
Pero vos tampoco.
Vos no me dejaste, nena
(tampoco yo a vos)

Amores y roscas: de eso se trata esta semana.
Quizá todo lo que hicimos no alcanzó. Nunca, nunca va a alcanzar. Te pediría que me regales un rato de creer que fue suficiente. Un rato de sentir que algo estuvo bien.
Y no. Y otra vez acá estamos. Sentados en la nada. Tomando birra y comiendo empanadas de delivery. Otra vez inventando o intentando, quien sabe. Otra vez soñando con escenarios y pensando opciones.
No me alcanza con sentirte lejos: sé que sos una utopía. Que tu tiempo ya fue y que hoy nos toca a nosotros. Difícil para los dirigentes dijiste: no sé como pudiste hacernos llegar acá.
Entiendo poco y todo me duele. Las horas sin dormir ya arrancaron a pesar y sin embargo llamo por teléfono e insisto. Me repito como un mantra "todo esto se ordena" y aunque no sirva, es un consuelo. Me enrosco y atiendo el trigésimo llamado del día para decir otra vez  lo mismo y poner voz de genia autosuficiente que todo lo puede. Mi personaje. El que me adoptó. El que me comió.

Y en el medio lo extraño y siento que aunque no le importe me entiende. Me aguanta y no me molesta. Sabe de lo intratable que estoy, de lo tarde que terminan mis días y de la necesidad irrefrenable que tengo de que venga a dormir conmigo y a decirme que va a seguir todo bien. Lo necesito para eso: para mentirme, aunque sea.
Para escuchar sui bajito y llorar un rato.
Lo extraño pero suena el teléfono y otra vez.

"Que hacés Turquito? Tuviste novedades?"
"Negra, es que sabes qué? A vos se te rompen las cosas y las dejás así. Nunca las arreglás"
Me contaron que me extrañabas y alcanzó con un mensaje 4am para aprovechar un feriado por whatsapp. Van a cambiar muchas cosas de las nuestras y tal vez esté bien así.
Ceder tiene premio.
Mi sonrisa también.
Me quedé pensando en vos mirándome acostada de espaldas y acariciándome la espalda con la yema de los dedos. Hablando cualquier boludez seguro. Riendote solo, de mi, qué se yo. De cómo el sol que entra por mi ventana sin cortinas (porque las odio y nunca lo entendiste) me dibuja rayas en la piel.
Te escribiría pero no sé qué decirte. No sé si te extraño a vos o a nuestra rutina juntos.
Ojalá nunca me leas ni me pienses cómo yo a vos: así, sin entender nada. Ojalá entiendas todo lo que te pasó conmigo porque esta sensación y lo digo posta, negro, no la merecés ni un poco. No la merezco ni yo.
Hace una semana no paro de pensar ni un minuto en vos. me duele que otra vez sea por mi porque no dudo nada y puedo afirmar que la culpa es mía.
Pero particularmente ahora, y puede tener que ver con que es domingo a la noche y estoy escuchando las canciones con las que solíamos acostarnos a dormir, te extraño mucho. Extraño pasarte la mano entre la remera y la espalda para tenerte más cerca. Extraño acostarme y enredar las piernas. Extraño charlar hasta quedarnos dormidos
Te propondría salir a dar una vuelta aunque sean la una y media de la mañana, quemar uno, y volver cagados de frío a meternos derecho en la cama. Cedería, otra vez, para que estés cómodo. Porque miento cuando se lo cuento a todo el mundo: nunca me molestó. Porque me gustaste más de lo que pensamos. No vos, todo. Por eso cedo
Las pibas me obligaron a bloquearte ayer a la noche porque salí y pensaba tomar mucho. Creo que miré tu última vez cuatro o cinco veces hasta asegurarme de que no me ibas a hablar porque ya no estás pensando en mí. No sé si tampoco antes lo hacías. Creo que sí, pero como estoy triste ahora me cuestiono todo. Y ahí me dan más ganas de estar con vos, porque siempre me hacías distraerme de todo..
No te voy a escribir sólo porque no quiero molestarte y porque estoy tan enojada que tal vez en esta no ceda. Es que no es justo y lo sé pero no paro de repetirme que no sos vos.

Ojalá toquen el timbre y sea el correo trayéndome un regalo con forma de "cinco minutos de parar de pensar y de cuestionarme si lo que soy está bien o mal", Te mando un beso negro, ojalá andes bien.
llegué a casa y está todo hecho un quilombo, dice Amy. la entiendo porque aunque no tome tanta ginebra ni me haya dejado romper el cerebro con miles de bolsas de una merca que me volvió insalvable hoy llegué a casa y la que está hecha un bardo soy yo.
es mi versión preferida de Valerie, la que canta en la BBC, cuando ya está tan bache que lo único que le queda es su voz.
no supimos, nadie vió que estaba al borde de pasarse hasta matarse.
cantan a coro los que la acompañan pero en realidad no la acompaña nadie. Amy está mas sola que la mierda y nadie lo ve.
hace poco en Netflix salió una serie de mierda en la que una adolescente yankee se mata por lo que un montón consideran pelotudeces. me sale ese instinto protector que generalmente me da bronca y digo "pelotudeces qué? subestimamos el sufrimiento de los demás jerarquizando cuáles son los sentimientos dignos de un suicidio y cuales no, con el cuerpo congelado adentro de un cajón?"
y sí vieja. ahí es fácil.
con el diario del lunes es todo fácil

Amy era una de las nuestras. mujer, joven, talentosa, feminista, hermosa y fisura pero porque no le quedó otra. porque nunca nadie en la vida la miró en serio. una máquina de producir guita, tan quebrada que no había que entender nada de lo que le pasaba para cogérsela y que no pregunte.
tan rota que se tuvo que ir para que alguien se pregunte qué le pasa.

I've forgotten all of young love's joy
Feel like a lady, and you my lady boy
you should be stronger than me
otra vez ella, fea y con la mejor voz femenina de casi una década entera, sufriendo.
tuvimos que volvernos feministas para verlo.
consumida por la tristeza primero, por la falopa después.
aprender de las que ya no están.
hoy fue Araceli, una Amy del conurbano. igual de rota. porque así nos críamos en el barrio nosotras para sobrevivir: armando una línea arriba de un celular afanado usando una sube con tarifa social. a los pijazos de una sociedad que nunca nos va a entender porque no le importamos. la misma que nos llevó a eso, la misma que va a juzgar si somos dignas de ser buscadas o si mejor nos dejan morirnos solas, midiendo si valemos o no con una vara que bien podrían meterse en el medio del orto.
una sociedad a la que basta con gritarle en la cara que existimos para que nos discipline matando compañeras. una sociedad que va a tener que aprender a las trompadas.
Que no haya ni una sola Araceli más. Que no quede ni una Amy Winehouse humillada.
Hartas de perder siempre nosotras, hartas de que el límite se siga corriendo.
el ni una menos es de verdad. y para siempre. ladren lo que ladren los demás.

273

hoy a la mañana cuando te desperté llenándote de besos se me escapo un "dale gordo, arriba"
estabas dormidísimo y seguro nunca me digas que lo escuchaste. creo que el abrazo y el "quedémonos durmiendo negra" que le siguieron fueron la respuesta y la confirmación de que efectivamente te diste cuenta. o elijo creerlo.

estoy llena de amor tuyo y me di cuenta hoy cuando me puse la misma remera que usé anoche para dormir y tiene olor a vos. no quiero saber nada con una rutina sin comer algo juntos, sin el rato de acostarme bien abrazada mirando tuiter juntos y sin hacer de cuenta que tengo sueño para que me despiertes.
todo esto porque hace un frío de cagarse y no estás acá al lado.
te extraño guacho, cuando te volviste así de importante?

272

todavía no conocí ninguna mejor versión mía que la que soy cuando te lo merecés.
creo que gracias. otra vez.

271

y esta semana santa va a ser recordada como el fin de semana en el que acepté que tengo ganas de que funcione.

270

en el capítulo jueves santo de "que ha de ser la dualidad"
cuánto tiempo espero para decirte que vengas a terminar la gira durmiendo conmigo o borrar la lista de reproducción que hiciste en mi spotify?

269

tengo todos los sentidos puestos en saber interpretar cada señal tuya y entender qué fue lo que hice mal. o de estar borracha y mandarte un "negro dame bola te odio chau" a las tres de la mañana.
una de dos.

268

"quién necesita más?" en el pie de la foto horrible que me sacaste dormida con tu perro.
me parece que me estás acostumbrando mucho a esta rutina. no me sueltes.

267

la historia del lunes de lluvia en el que escuchando la lista de babasónicos más triste del mundo llamé a mi vieja y le pedí que venga a tomar unos mates para contarle que mi vida se acaba de ir irremediablemente al carajo otra vez.

266

escupo palabras con bronca y dolor porque me desespera como sistemáticamente me rompen y me arruinan. soy Micaela: soy una piba joven y militante que deja la vida todos los días en el barrio tratando de que las realidades de lxs que me rodean sean menos injustas. soy Gabriela: vivo en Hurlingham y mi ex me rompió la cara, me sacó un ojo y quiso golpear a mis hijos. soy Lucía: me metieron un palo en el orto como si fuera la edad media y me arruinaron hasta matarme.
estoy angustiada y lloro a los gritos en el living de mi casa. mi vieja me acaba de dejar y pensé, por primera vez, en que se quede a dormir conmigo porque estoy cagada de miedo.
porque no sé como hacer para safar y no ser la próxima en una bolsa negra.
le regalé mi vida a lo único que creo justo y tengo pánico de no llegar a lograrlo por dejar que me maten en el medio.

me seco las lágrimas y sigo. me lleno de la fuerza de mis amigas y de mis compañeras. me lleno con la fuerza de las pibas que no están. no voy a desistir aunque me digan que todo es tan iluso, aunque me digan que ya no hay nada más. me tocan el karma de vivir al sur y el de ser mina en esta época de mierda.
sigo. escucho, lloro y sigo.
donde quiera que estés se que sos más clara. sé que un día ya no habrá más perdón. si confiás en mi.. todo estará siempre. seguís viva en mi.
te mando un abrazo compañero, militante, kirchnerista y lleno de dolor, Mica.
no te conocí ni te voy a conocer nunca aunque nos hayamos cruzado en marchas y en los sueños de Perón y  Eva.
y te vamos a vengar. que no queden dudas.

265

- en realidad te iba a decir si querías venir a tomar una birra a casa a la noche porque mañana no laburo y tengo ganas de hacer lo que más me gusta en el último tiempo: quedarme dormida con vos dandome besos en la espalda.
+ yendo.
- avisame.

264

Puedo con todo hasta que se abre como si fuera la puerta salida de emergencia de mi vida la posibilidad de que alguien me saque del eje.
La tipa necesita ser madura e irrompible en el discurso sobre el cien por ciento de sus momentos: en el trabajo todo bajo control, la facu encaminada, la casa bien, y el pibe ahí anda. Pero como si fuera un programa de preguntas y respuestas en el cable sobre microbiología nuclear no sé ninguna respuesta. A quien le puede gustar no entender nada sobre sí misma?
Por algún lado descomprimo y le quemo la cabeza a uno de mis mejores amigos hablándole de todo lo que no sé resolver y se me escapa por todos los poros. Porque cuando ya no sé ni que decir aparecen bocha de miedos cero piloteables.
Qué decirme? Hay veces que no sé que pensar. Mi terreno seguro siempre fueron las palabras y en eso me escudé para salir de cualquier situación moviendo la cintura, tomando mucha birra o chapandome a algún boludo. Hoy tengo miedo de que mi vida me coma. Y acá trato de estar. Bailando mi suerte.

263

Tarda en llegar
y al final 
al final.. aceptás que lo extrañás. 

262

Hoy me desperté con tu despertador que rankea en el top de los ruidos que menos me gustan porque significan que me dejás de abrazar y te vas
Fue hace cuatro horas y ya te extraño?

261

solo se una cosa de mi vida. la sé hace rato. La maduré porque a veces duele, pesa, agobia. Porque entendí que siempre me va a poner en crisis. Fui aprendiendo a manejarla, fui aprendiendo a pilotearla. fui entendiendo las reglas del juego.
no sé dónde ni cómo va a terminar mi historia. no sé a dónde me va a llevar todo este desafío. sé que de alguna manera u otra me eligió a mi tanto como yo a él. me obliga a cosas que no quiero y me pone en contradicción permanente conmigo misma. me hace reinventarme una y mil veces.
me apasiona, me conmueve, me moviliza. me levanta todos los días.
sé que toda mi vida me voy a dedicar a la política. lo demás tengo tiempo para pensarlo.

260

Que mis amigas tenían razón porque si está todo tan feo es porque no eras. Que la psicoanalista me dijo la verdad: que poner mis expectativas en vos no iba a hacer que me gustes. Que no hay birra ni porro que arregle lo que no tiene sentido. Que me equivoqué porque quise y no pude.
Que me cuesta horrores poner límites y cansarme pero que cuando puedo ponerlo en palabras es porque es una conclusión, la tengo clara. Que no me gusta dormir sola pero menos me gusta dormir abrazada a una espalda que no es.
Que se me va toda la teoría a la mierda cuando te tengo encima y que me encanta que me enseñes a abrir botellas con encendedores. Que a la mañana me mirás dormido y me pedís que nos quedemos durmiendo y me dan ganas sinceras de hacerlo.
Que no estoy dispuesta a resignar nada de mi vida y ese es el punto de quiebre que encontré. Que otra vez le regalo mi vida a lo único que me parece importante. Que no lo entendés y que está bien: que sos un gran pibe y que el problema fue todo lo que pensé. No vos. No lo que hicimos. No lo que faltó. No nada.
Pensemos mucho en que estuvo buenísimo y seguí caminando negra. De hacer de cuenta que no pasa nada sabés bastante. De convencerte de eso, mucho más.


259

El ratito antes de verte con alguien y la historia de todas las veces en las que querés ser un robot y no sentir.

258

Medio sin aliento me preguntaste si quería que te quedes a dormir conmigo y me salió decirte (sin pensar, claro, qué diría la Cosmopolitan al respecto) que te quedes todo el tiempo que quieras. No le di mucha bola a tu respuesta porque puse toda mi concentración en la yema de tus dedos acariciandome la espalda: para arriba y abajo, en movimientos concéntricos, mimándome con tanta intensidad que podías hasta resucitar a un muerto.
Te abrazaste todo entero a mis piernas y no me quedó otra que seguirte el juego. Se me vino a la mente lo larga que iba a ser la noche e intenté no entretenerme con eso. Aprendí, otra vez, que cuando me distraigo complicandome no disfruto. Que si tenía puesta una camiseta de racing, que si me estaba muriendo de frío pero ya no y que si solo podía pensar en que el momento se estire, me tenía que entender a mi misma.
Me levanté y abrí otra birra: eso es lo que hago cuando quiero aprovechar al máximo la alegría y la mente en blanco. Te reíste porque no hacía falta pero igual la ibas a tomar. Te paraste a abrazarme la espalda, me diste un beso en el cuello y creo que ahí entendí por qué aún cansadísima, aún quedandome dormida, aún viniendo de días difíciles te dije que vengas.
Que se yo qué es todo esto, negro. Quedate todo el tiempo que quieras.

257

planeta tu olor.
te fuiste y dejaste todas las sábanas llenas de vos. me dejaste el pecho, los brazos, el abdomen con tu perfume, mi corpiño tirado en el piso.. todo con olor a vos.
escribo esto, me llevo la mano a la cara y otra vez ahí estás.
creo que ya te extraño.

256

hace un tiempo me pude definir a mi misma el significado de un concepto tan grande como cualquier ideología que todavía me hacía algunos ruidos. me hice feminista sin reparos, con todas las letras.
"te quiero así, me gustás viva" dice una canción de los abuelos de la nada y pienso en las veces que otra mina me salvó la vida. no, nunca me golpearon. sí muchas veces tuve miedo. mucho miedo. una vez una piba en la fila del baño en un boliche me abrazó porque yo lloraba desconsolada después de haber visto al pibe con el que estaba con otra. apenas me mudé se me acercó una vecina a decirme que vivía a dos departamentos y que sabía que yo estaba sola, que le avise cualquier cosa.
otra vez una conocida me dijo que era su ídola porque hacía muchas cosas que ella deseaba y no se animaba. me hablaba de militar, claro. "tenés la pollera subida" me dijo otra para evitarme caminar en orto por la calle, que después me sonrió y me dijo "esas cosas entre nosotras hay que avisarnos". me identifiqué con Male Pichot y Charo López y su manera de gritarnos que nos despertemos, que hace falta. leí a Luciana Peker, conocí sobre lo inmenso de Marcela Ojeda, de Marta Dillon, de Julia Mengolini, estallé de risa con Bimbo. puse en mi lectura obligatoria de todos los días a Las12, a Cosecha Roja.. a todos esos medios que cuentan nuestras verdades.
hice el aguante: lloré acompañando a varias pibas dando la mano, poniendo pañitos y sirviendo agua mientras se retorcían del dolor del misoprostol. taché de todas mis listas de reproducción al pelado cordera: no escucho música de ningún forro violador.
aprendí que cuando estoy con otro espero sobre todo mucho respeto. que muchas veces no tuve ganas de acostarme con alguien y que tenía derecho a decirlo, aunque estuviéramos juntos, aunque "todo se había dado". que no estaba mal. que soy una densa, pero necesaria, marcándole a los demás sus comentarios machistas que parecen inofensivos pero refuerzan el sentido común. conocí a algunas mujeres que son un ejemplo de fortaleza. llegué a la conclusión de que el día de mañana quiero tener una familia viendo a debo, una madraza increíble que todos los días me demuestra que se puede y se ama. que no hay nada más lindo que la sororidad (que parece un término de mierda) porque dejar el mundo mejor de lo que lo encontramos también es aprender a dejar de juzgarnos entre nosotras. que la mejor manera de ser buena mina es siendo buena con otras minas.
que somos todas distintas y nos gustan distintas cosas pero las chetas, las negras, las laburantes, las mamás, las amas de casa, las putas, las lesbianas, las trans.. todas somos mujeres. que la sociedad se caga en nosotras y muchas veces les somos un estorbo. que ahí hay que salir a la calle.
reconocí a muchas situaciones como violentas y dejé de permitirlas: me peleo en el bondi si hace falta para que la chica que subió y está embarazada se siente, y le señalo a mis amigas cuando creo que un whatsapp de sus novios estuvo totalmente demás.
algún día será esta vida hermosa dice un tipo al que admiro profundamente y estoy segura de que mucho de ese deseo tiene que ver con estar en paz. no vivimos bien: vivimos llenas de miedo. vivimos compartiendo fotos en fb y retuiteando a las que desaparecieron de la casa con un nudo en el estómago y pensando "por favor, lleguemos antes de que aparezca en una bolsa". nos tiran a la basura después de destrozarnos. no importa cuantos años o cuanta plata tengamos. no importa que ya hayan estado Candela, Melina, Wanda, Lucía, Romina y su familia.. algunas cosas parecieran no cambiar.

mi único deseo este 8 de marzo es que no nos acostumbremos. nos merecemos vivir bien, compañeras. que no dejemos de luchar porque este mundo de mierda no nos perdona ser mujeres. y asegurarnos que la vamos a hacer difícil: no nos resignamos a ningún lugar que nos otorguen.
somos, podemos. queremos. amamos, nos divertimos. nos reímos. peleamos. porque somos mujeres.

255

me imaginé una historia tuya en instagram que diga "mi negra" con una foto mía con turbante de toalla cebando mate un domingo juntos y capaz, un poco, me gustó la idea.
la psicoanalista me diría que sos el de turno. yo revolearía los ojos como la carita de whatsapp porque claro que sé que tiene razón pero me niego a ver que otra vez me pasa lo mismo. si bien proyecto en vos todo lo que quisiera en un pibe, no dejás de ser el que está ahora en mi cabeza. vos el de verdad. no el que me quiero imaginar
hoy hice un esfuerzo para pensar en todo lo que fallé ayer a la noche y fueron tantas cosas que voy a entender perfectamente si no me hablás más. los nervios me hacen jugar mal en las relaciones interpersonales con pibes que me sacan de la zona segura. pero qué te voy a decir, hice lo que pude. a lo sumo seré una anécdota que le vas a contar a tus amigos: el día que vi a una piba, tomamos tres birras, fumamos un churro, chapamos y casi vomita.
porque no importa que para mi era la sexta brahma (no la tercera), que ese prensado me revolvió las neuronas y que vos me ponés nerviosa. ese mambo es mío. juraría que tengo ganas de que termines la gira a las 6am conmigo, que te puedo prometer flores siempre, que hasta cocinaría aunque odio hacerlo. juraría que otra vez me dieron ganas de poner en alguien todas mis expectativas.

solo espero que se me pase antes de no aguantar y que me explote exteriorizándolo con vos. si sos o no ese, quien sabe. sin dudas yo creo que no. sin dudas yo creo que me estoy equivocando otra vez.
pero qué voy a hacer..
seguir viviendo. bailar mi suerte.

254

hoy inauguré mi lista de cosas que no es recomendable hacer con la primera indiscutida: no fumes porro si estás nerviosa porque los efectos son patéticos.


253

En realidad no sé si solo me hiere el ego o me decepciona de mi misma. Lo positivo es que no tiene nada que ver con vos porque, claro, no me gustás. Simplemente quería probarme que puedo lo que me propongo y que tengo el control de las situaciones. Igual que siempre, no?
Es que no sé cuando fue la última vez que me gustó alguien sinceramente. Creo que hasta incluso si lo pienso no experimenté eso. Todos fueron una fantasía creada por mi y a mi medida: me imaginé sus gustos, qué iban a querer que me ponga, qué iban a querer escabiar en casa y qué iba a tener que hacer primero cuando garchemos. Nunca nada real porque no conozco qué es vivir posta. Todo fantasía. Todo mío
Y obvio, siempre fracasé. De qué manera puedo pretender que algo me salga bien si es mentira? Si lo sobreactúo, si me porto como una pelotuda, como una pibita histérica que no tiene claro qué quiere y mucho menos qué busca. Diferencio querer de buscar porque como una vez me dijiste no tengo idea de ninguna de las dos cosas pero invento que sí. En un mundo en el que sobrevaloramos a las personas "decididas", "fuertes", "inquebrantables", nunca pude ser menos.
Así me vi tomando birra en un lugar raro con alguien raro, así me vi pagando cenas carísimas en lugares chetos de zona norte, así me quedé horas mirando a ver si me sonaba el teléfono y eras vos hablandome por chat de facebook. Mirá si me voy a poner goma y decir que nunca sentí amor. Más vale que sí. Nunca estuve enamorada. Eso también.

Me extraña poco entonces esta incertidumbre del orto que no me vuelve loca aunque intente pero que me inquieta porque también soy humana. No espero ni un mensaje tuyo ni lo contrario: simplemente quería saber qué te parecí. No vivo sin la aprobación de otros.
Nadando en esta selva de dudas creo que las dos cosas. Me hiere el ego y me decepciona de mi misma. Ego ya no tengo y pensé que había superado el límite de fracasos. Sin embargo no perdí la capacidad de sorprenderme.
Y acá estoy. Contandoselo a blogspot. Inventandoselo a blogspot.
Y bué.

252

me convertí en una de esas personas que odio, de las que necesitan estar mal de vez en cuando para que alguien más abrace, mime, se ocupe.
nada de estar mal para mirarse reintrospectivamente. nada de sentirse mal con una misma gratis, nada que pase desapercibido. tiene que ver con el descuido, en realidad (y paradójicamente), porque es tan poco lo que me importo que, y es en serio, requiero de otro. que me "entienda"

todo esto para decir que hoy me sanaste toda cuando me viste a la cara y me preguntaste con una preocupación tan sincera que un poco me asustó "qué te pasa?"

todo esto para resumirlo en que otra vez respondí "nada, tengo sueño, todo bien", que a pesar de ser cierto no es lo único. mucho menos lo más importante.

todo esto porque otra vez, no me animé.
y qué se yo, creo que estuve bien.

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Estoy apoyada en el borde del desayunador en bombacha y con una remera corta de esas que te gustan a vos y siempre me decís que me ponga. Las mañanas antes de ir a laburar. Los domingos de sillón. La rutina que creamos: la quiero de vuelta. Me asfixia. Y me alcanza.

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construyamos más fuertes tipo edad media así nadie entra a nuestras vidas. current mood.

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este domingo a la noche que está musicalizando Cerati me pide a gritos que te llame por teléfono y te pida que vengas a rescatarme como solo vos sabés. me cansé de que compartamos tantos códigos porque ni siquiera se me cruza por la cabeza la posibilidad de que sea otro el que ponga los pies arriba de mi mesita ratona, de que otro llegue, pase, se acomode.

mi casa soy yo. ahora suena perdonar es divino y siento que todo en mi está mal. me tiene harta extrañarte, me tiene harta este enero de mierda que no termina más, me tiene harta el mes que viene que va a ser igual a este: aburrido.
me meto en la cama todos los días pensando en que me estoy acostando al lado de un monstruo, miro para todos lados antes de dormirme y me asusta tanto verme sola y tan parecida a lo que me dijiste siempre que te gustaba que un poco me puteo por haber cedido tanto (nunca supe si me gustaba tanto el pelo por arriba de los hombros o las remeras con las que se me ve un poco la panza. ese fuiste vos)
no te echo la culpa sólo porque soy de manual y me engancho hasta el fin en las relaciones que no se pueden, en las que no me quieren.

me enamoré de todos los clichés que compartimos siguiendo todos los días el abc de las relaciones modernas en las que vos hacés tal cosa y en consecuencia yo tal otra y vos reaccionás así y yo te respondo asá. por eso te extraño los domingos a la noche cuando se vuelven un asco porque me dejan ver con claridad la vida entera que metí adentro de una lata tipo conserva. se me tornó inmanejable.
te extraño ahora que no sé que música poner. te extraño cuando golpeo la mesa tratando de hilar un ritmo. extraño tus risas. te extraño cuando no entiendo bien qué mierda me pasa. cuando llego de laburar triste porque me peleé con alguien. te extraño cuando nadie me hace unos mates, cuando nadie se prende uno, cuando no tengo a quién contarle todo lo que me pasa.

las chicas me mandaron un mensaje para salir a tomar una birra. les dije que sí. que te iba a escribir a vos primero a ver que hacías. me putearon todas porque saben que no me voy a animar a hablarte y voy a terminar llorando mirando homeland por netflix y comiendo fideos tirabuzón con queso rayado.
hoy te extraño tanto que me duele todo adentro por lo que hubieramos podido ha

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Te pedí un cigarrillo de esos que no me gustan solamente para tener una excusa que me deje quedarme hablando un rato con vos. Lo fumé entero como una campeona tratando de que se me note poco que me temblaban las manos. Traté de mirarte poco y mirar mucho al suelo. Traté de que no te dieras cuenta de cómo me gustás.
Creo que hasta saliste de la pose que tenés armada para chamuyarte minitas (que suerte, porque con todo lo que ya pasó) y fue sincero ese "tenía ganas de verte". No puedo dejar de sentir que todo lo que me decís lo malinterpreto: estoy cansada de llenarme de expectativas que me tengo que terminar metiendo en el orto porque termina pasando absolutamente todo lo contrario.
En el último viaje al sur medio que entendí que todo lo que le tiramos al universo nos vuelve en forma de aprendizaje. Menos, Valen. Bajá treinta mil cambios, relajá un poco, no seas tan intensa que justamente es eso lo que vuelve si lo diste. Le tengo pánico a que me pasen cosas que no puedo manejar. Por experiencia.

Te sentí tan tranquilo que me lo transmitiste. Te dije otra vez que vayamos a tomar una birra. No pude esperar a que vos lo hagas. Perdón a las reglas de mierda esas de la modernidad en las que tenemos que las minas tenemos que hacernos desear, esperar para responder wsp y seis mil pelotudeces más. Perdón porque me sonreíste y me olvidé del decálogo de cómo ser una imbécil pero garchable.

No sé bien que hago otra vez contandoselo a blogspot. Debe ser que acá acumulo frustraciones.
O no. Hace un tiempo escribo también lo lindo, escribo sobre vos, sobre mi vida.
Ojalá nunca me leas. O sí.

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cosas que odio:
- tomar mate sola
- leer en libros en inglés
- el ron con coca cola
- cuando me ponés me gusta pero seguís enojado
- ir a pago fácil o rapipago
- los cigarrillos comunes (solo mentolados)
- las cadenas de whatsapp
- mirarme al espejo
- los aires acondicionados
- estar tanto tiempo afuera de casa
- La Renga
- ir a laburar todos los días
- extrañarte tanto y que siga todo igual.

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Son pocos pero existen esos días en los que siento que las fichas de mi vida se acomodaron un poquito, que no me quiero autodeclarar la guerra y que estoy haciendo lo que me hace sentir completa.
Llueve mucho afuera, también un poco acá adentro.

Pero menos. Y no es poco.

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Estoy escuchando una canción que me encanta tirada en mi sillón, con la compu en las piernas y con bastantes ganas de llorar porque, creo que por fin me di cuenta, vivo todos los días en mi proyecto más grande.
No me alcanzan las palabras a veces para explicar que como una pelotuda me atrapé en la realidad que me fabrico a la medida en que me decepciona esto o aquello. Sin embargo, arrancando el número veinte, todos los años me demuestran que valgo un poquito más que lo injusta que soy conmigo.

Para el 2017 me deseo mucho bueno y mucho todo. Vivirlo intenso (como siempre), vivirlo acompañada, vivirlo contenta. Porque siento que lo merezco.

(entra viento por la ventana de mi casa - sí, mía - y creo que de a poco algo bueno viene llegando)