260

Que mis amigas tenían razón porque si está todo tan feo es porque no eras. Que la psicoanalista me dijo la verdad: que poner mis expectativas en vos no iba a hacer que me gustes. Que no hay birra ni porro que arregle lo que no tiene sentido. Que me equivoqué porque quise y no pude.
Que me cuesta horrores poner límites y cansarme pero que cuando puedo ponerlo en palabras es porque es una conclusión, la tengo clara. Que no me gusta dormir sola pero menos me gusta dormir abrazada a una espalda que no es.
Que se me va toda la teoría a la mierda cuando te tengo encima y que me encanta que me enseñes a abrir botellas con encendedores. Que a la mañana me mirás dormido y me pedís que nos quedemos durmiendo y me dan ganas sinceras de hacerlo.
Que no estoy dispuesta a resignar nada de mi vida y ese es el punto de quiebre que encontré. Que otra vez le regalo mi vida a lo único que me parece importante. Que no lo entendés y que está bien: que sos un gran pibe y que el problema fue todo lo que pensé. No vos. No lo que hicimos. No lo que faltó. No nada.
Pensemos mucho en que estuvo buenísimo y seguí caminando negra. De hacer de cuenta que no pasa nada sabés bastante. De convencerte de eso, mucho más.