Puedo con todo hasta que se abre como si fuera la puerta salida de emergencia de mi vida la posibilidad de que alguien me saque del eje.
La tipa necesita ser madura e irrompible en el discurso sobre el cien por ciento de sus momentos: en el trabajo todo bajo control, la facu encaminada, la casa bien, y el pibe ahí anda. Pero como si fuera un programa de preguntas y respuestas en el cable sobre microbiología nuclear no sé ninguna respuesta. A quien le puede gustar no entender nada sobre sí misma?
Por algún lado descomprimo y le quemo la cabeza a uno de mis mejores amigos hablándole de todo lo que no sé resolver y se me escapa por todos los poros. Porque cuando ya no sé ni que decir aparecen bocha de miedos cero piloteables.
Qué decirme? Hay veces que no sé que pensar. Mi terreno seguro siempre fueron las palabras y en eso me escudé para salir de cualquier situación moviendo la cintura, tomando mucha birra o chapandome a algún boludo. Hoy tengo miedo de que mi vida me coma. Y acá trato de estar. Bailando mi suerte.