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hace un tiempo me pude definir a mi misma el significado de un concepto tan grande como cualquier ideología que todavía me hacía algunos ruidos. me hice feminista sin reparos, con todas las letras.
"te quiero así, me gustás viva" dice una canción de los abuelos de la nada y pienso en las veces que otra mina me salvó la vida. no, nunca me golpearon. sí muchas veces tuve miedo. mucho miedo. una vez una piba en la fila del baño en un boliche me abrazó porque yo lloraba desconsolada después de haber visto al pibe con el que estaba con otra. apenas me mudé se me acercó una vecina a decirme que vivía a dos departamentos y que sabía que yo estaba sola, que le avise cualquier cosa.
otra vez una conocida me dijo que era su ídola porque hacía muchas cosas que ella deseaba y no se animaba. me hablaba de militar, claro. "tenés la pollera subida" me dijo otra para evitarme caminar en orto por la calle, que después me sonrió y me dijo "esas cosas entre nosotras hay que avisarnos". me identifiqué con Male Pichot y Charo López y su manera de gritarnos que nos despertemos, que hace falta. leí a Luciana Peker, conocí sobre lo inmenso de Marcela Ojeda, de Marta Dillon, de Julia Mengolini, estallé de risa con Bimbo. puse en mi lectura obligatoria de todos los días a Las12, a Cosecha Roja.. a todos esos medios que cuentan nuestras verdades.
hice el aguante: lloré acompañando a varias pibas dando la mano, poniendo pañitos y sirviendo agua mientras se retorcían del dolor del misoprostol. taché de todas mis listas de reproducción al pelado cordera: no escucho música de ningún forro violador.
aprendí que cuando estoy con otro espero sobre todo mucho respeto. que muchas veces no tuve ganas de acostarme con alguien y que tenía derecho a decirlo, aunque estuviéramos juntos, aunque "todo se había dado". que no estaba mal. que soy una densa, pero necesaria, marcándole a los demás sus comentarios machistas que parecen inofensivos pero refuerzan el sentido común. conocí a algunas mujeres que son un ejemplo de fortaleza. llegué a la conclusión de que el día de mañana quiero tener una familia viendo a debo, una madraza increíble que todos los días me demuestra que se puede y se ama. que no hay nada más lindo que la sororidad (que parece un término de mierda) porque dejar el mundo mejor de lo que lo encontramos también es aprender a dejar de juzgarnos entre nosotras. que la mejor manera de ser buena mina es siendo buena con otras minas.
que somos todas distintas y nos gustan distintas cosas pero las chetas, las negras, las laburantes, las mamás, las amas de casa, las putas, las lesbianas, las trans.. todas somos mujeres. que la sociedad se caga en nosotras y muchas veces les somos un estorbo. que ahí hay que salir a la calle.
reconocí a muchas situaciones como violentas y dejé de permitirlas: me peleo en el bondi si hace falta para que la chica que subió y está embarazada se siente, y le señalo a mis amigas cuando creo que un whatsapp de sus novios estuvo totalmente demás.
algún día será esta vida hermosa dice un tipo al que admiro profundamente y estoy segura de que mucho de ese deseo tiene que ver con estar en paz. no vivimos bien: vivimos llenas de miedo. vivimos compartiendo fotos en fb y retuiteando a las que desaparecieron de la casa con un nudo en el estómago y pensando "por favor, lleguemos antes de que aparezca en una bolsa". nos tiran a la basura después de destrozarnos. no importa cuantos años o cuanta plata tengamos. no importa que ya hayan estado Candela, Melina, Wanda, Lucía, Romina y su familia.. algunas cosas parecieran no cambiar.

mi único deseo este 8 de marzo es que no nos acostumbremos. nos merecemos vivir bien, compañeras. que no dejemos de luchar porque este mundo de mierda no nos perdona ser mujeres. y asegurarnos que la vamos a hacer difícil: no nos resignamos a ningún lugar que nos otorguen.
somos, podemos. queremos. amamos, nos divertimos. nos reímos. peleamos. porque somos mujeres.