245

Estoy escuchando una canción que me encanta tirada en mi sillón, con la compu en las piernas y con bastantes ganas de llorar porque, creo que por fin me di cuenta, vivo todos los días en mi proyecto más grande.
No me alcanzan las palabras a veces para explicar que como una pelotuda me atrapé en la realidad que me fabrico a la medida en que me decepciona esto o aquello. Sin embargo, arrancando el número veinte, todos los años me demuestran que valgo un poquito más que lo injusta que soy conmigo.

Para el 2017 me deseo mucho bueno y mucho todo. Vivirlo intenso (como siempre), vivirlo acompañada, vivirlo contenta. Porque siento que lo merezco.

(entra viento por la ventana de mi casa - sí, mía - y creo que de a poco algo bueno viene llegando)