llegué a casa y está todo hecho un quilombo, dice Amy. la entiendo porque aunque no tome tanta ginebra ni me haya dejado romper el cerebro con miles de bolsas de una merca que me volvió insalvable hoy llegué a casa y la que está hecha un bardo soy yo.
es mi versión preferida de Valerie, la que canta en la BBC, cuando ya está tan bache que lo único que le queda es su voz.
no supimos, nadie vió que estaba al borde de pasarse hasta matarse.
cantan a coro los que la acompañan pero en realidad no la acompaña nadie. Amy está mas sola que la mierda y nadie lo ve.
hace poco en Netflix salió una serie de mierda en la que una adolescente yankee se mata por lo que un montón consideran pelotudeces. me sale ese instinto protector que generalmente me da bronca y digo "pelotudeces qué? subestimamos el sufrimiento de los demás jerarquizando cuáles son los sentimientos dignos de un suicidio y cuales no, con el cuerpo congelado adentro de un cajón?"
y sí vieja. ahí es fácil.
con el diario del lunes es todo fácil

Amy era una de las nuestras. mujer, joven, talentosa, feminista, hermosa y fisura pero porque no le quedó otra. porque nunca nadie en la vida la miró en serio. una máquina de producir guita, tan quebrada que no había que entender nada de lo que le pasaba para cogérsela y que no pregunte.
tan rota que se tuvo que ir para que alguien se pregunte qué le pasa.

I've forgotten all of young love's joy
Feel like a lady, and you my lady boy
you should be stronger than me
otra vez ella, fea y con la mejor voz femenina de casi una década entera, sufriendo.
tuvimos que volvernos feministas para verlo.
consumida por la tristeza primero, por la falopa después.
aprender de las que ya no están.
hoy fue Araceli, una Amy del conurbano. igual de rota. porque así nos críamos en el barrio nosotras para sobrevivir: armando una línea arriba de un celular afanado usando una sube con tarifa social. a los pijazos de una sociedad que nunca nos va a entender porque no le importamos. la misma que nos llevó a eso, la misma que va a juzgar si somos dignas de ser buscadas o si mejor nos dejan morirnos solas, midiendo si valemos o no con una vara que bien podrían meterse en el medio del orto.
una sociedad a la que basta con gritarle en la cara que existimos para que nos discipline matando compañeras. una sociedad que va a tener que aprender a las trompadas.
Que no haya ni una sola Araceli más. Que no quede ni una Amy Winehouse humillada.
Hartas de perder siempre nosotras, hartas de que el límite se siga corriendo.
el ni una menos es de verdad. y para siempre. ladren lo que ladren los demás.