243

Siempre y cuando después cierres la puerta

Me veo al espejo y solo entiendo de mi una milésima parte de lo que quisiera. Me siento un poco desnuda cuando hago esto porque me doy cuenta que me gusta mucho más cuando vos jugás a descifrarme que cuando tengo que enfrentarme sola a lo que no me sé explicar.
Me acostumbré a vos y a que duermas conmigo, a que te despiertes y me pidas mate. Me vi en el bondi sonriendo por acordarme algo que hicimos juntos.
Hace tiempo que estoy desarmada y que no termino nunca de salir del confort para volver a encontrarlo. Sigo viéndome mal, fea, triste. Sigo sintiendo que soy poco y que no alcanzo. Tal vez es eso lo que más me asusta de lo bien que me hacés: tengo miedo de llegar a un punto irremediable en el que te vuelvas indispensable. Atrapada en la mitad de querer y no querer.

Una amiga me dijo que sos lo que estuve esperando durante mucho tiempo. Es que me da tanto miedo abrirme por primera vez a alguien para exponer toda la vulnerabilidad que vengo cargando en la espalda, que tengo miedo de que veas que no soy la mujer maravilla que le vendo a todo el mundo, que no todo lo puedo, que no todas las piloteo.. que necesito ayuda y que confío en vos para eso.
Sin escupirte mis problemas te hiciste parte de mi vida y creo que al lado tuyo tengo fuerza para destrabarme. Cómo no sentirme así?

Sin tapujos. Me veo al espejo y te quiero ver al lado mío sin pedirte nada: solo que cuando te vayas, cierres la puerta.