No se para que sirve hablarle al blog pero tampoco me lo pregunto mucho. Me siento de 10 años otra vez. Chiquita, indefensa. Adelante de la intimidante hoja de papel que siempre me dio miedo. Que venía a estudiarme y a hacerme escupir de a una todas mis miserias, todas mis verdades
Mientras fumo un mentolado, escucho un temazo de los redondos y veo como se ilumina mi celular indicando que me llegó un mensaje tuyo (bendito sea eso de poder verlo en la pantalla sin clavar visto), me pregunto mil veces para qué estoy manteniendo todo esto
"Qué somos?", una pregunta de mierda. Pero más de mierda cuando no llega ni a eso. Acá la pregunta es "qué mierda esperas de mi?"
Nada que pueda darte, seguro. Nunca estoy a la altura de lo que piden de mi. Pero.. sabés, cuando empezamos a hablar dije que esta vez iba a ser sin incógnitas. (te voy a herir un poquito más..)
Más de una vez me lo dijiste. Soy tu sostén. Soy a la que le confias tus cosas, de la que pedís opinión, y eso me deja ver que algo soy en tu vida. Que algo soy para vos. Pero qué?
Meses hace que hablamos. Casi cinco. En mi mundito, cuando hablas 24/7 con alguien, es porque algún interés tenes en esa persona.. Perdón por exigirte cordura. Perdón por necesitar algun tipo de seguridad como para saber para qué lado avanzar. Perdón eh (cómo puede ser que te alboroten mis placeres?)
Acá estoy otra vez. La misma pelotuda de siempre. La que siempre se pone a disposición de todos, y también tuya, para terminar sufriendo y siendo usada. Y la misma que no va a cambiar, le digan lo que le digan. Ya me resigné. Y acá estoy respondiendote un whatsapp inconducente que seguro va a ser uno más de los miles que nos mandamos hasta acá que no sirvieron para nada. Otra vez acá estoy.
(yo te quisiera salvar)