85

Entonces te miré a los ojos y me di cuenta dos cosas:
  que todo había valido la pena. Que las idas, las venidas, los "andate de mi vida" y los momentos más lindos que habíamos pasado, nos habían hecho llegar hasta acá. Y que estaba eternamente agradecida
  y que estaba demás. Que ya no era necesaria. Que podías prescindir de mi y que yo ya también de vos. Y que aunque pierda la memoria no me voy a olvidar de todo lo que fuimos
pero lejos