Esta podría ser la crónica de un lunes en el que amanecí llorando y vamos para las 19hs y nada cambió. Afuera se largó a llover, adentro llueve hace varias semanas 
Una batalla contra sus infiernos hasta que ya no puede, y se deja vencer. Una niega y permanece, una pone la otra mejilla. No querer ser de ningun lado tiene precio, tener miedo a todo tiene precio, tenerme miedo a mi misma tiene precio 

A los que tienen que creer que estoy bien, que estoy mejor: los dejaremos. Eso hicieron por mi. Porque ahora me toca a mi repararme a mi misma. 

No me siento de ningún lado porque no soy de ningún lado todavía y a todos quiero entrar con prepotencia para terminar saliendo con dolor. Qué tiene de malo esconderme un poco en mi misma?