Doblo y guardo el contenido de un lavarropas mientras mi amiga está en la cama acostada. Sentada en el piso con un espejo apoyado en la mesa ratona, otra de las pibas se depila las cejas mientras calentamos agua para renovar el termo (individual). "Llegaste?" "mandás la ubicación por las dudas?"
Scrollear instagram y llorar un ratito. Armar otro fernet, armar la mochila, juntar cajas para una mudanza improvisada entre risas.
Acompañar proyectos, ir a muestras de cualquier tipo de cosas, a un acto político de vez en cuando.
Un zoom en pandemia con un juego porque si hay una cosa que no negociamos es perder lo lúdico. Un budín vegano, hablar sobre quesos cremas, chusmear a ver si tenemos algun chisme, no tener ninguno porque ya estamos viejas. "Mirá, si es lo que querés hacer todo bien, pero yo no estoy de acuerdo". La ansiedad de tirarle espuma a la primera que se reciba, pasar los años hablando de cómo va a ser cuando haya bebés en nuestras juntadas.
Gira un porro y sale el primer "nos vamos a pasar año nuevo a Ushuaia?". Me duele el cuerpo, me llegó el resumen de la tarjeta, aplazé un parcial, necesito una birra.
Compartir los logros y abrazar las derrotas. No hay ningún lugar para estar mejor que los brazos de una amiga, ninguno, ninguno.