Cómo se lidia con tanto desprecio?
Escribo con la ansiedad de quienes sienten que dejar documentado todo aquello que vivieron forma parte de lo que sigue para adelante. Aunque si quisiera documentar las sensaciones seguro me quedara corta. Aunque el intento por describir las palabras de cada vecino sea poco.
Ayer estuve en Villa Azul.
Y es todo. Al final, eso era todo lo que tenía para decir.
Ayer estuve en Villa Azul.
Y es todo. Al final, eso era todo lo que tenía para decir.
Es como si existiera un hueco en el que este aislamiento doloroso no duele. Como si hubiera un sitio al que el miedo y la angustia no llegan. Tal vez se trate del lugar preciso en el que no duele nada. El lugar que me fascina encontrar. Donde amo la vida. Donde me conmueve el amor.
Donde no pregunto, ni dudo, ni sufro. Donde siento.
Donde no pregunto, ni dudo, ni sufro. Donde siento.
Me abrí un vino y prendí un porro. Ona, el cielo de mi vida, nos lee la carta astral por Zoom.
No encuentro demasiadas palabras para explicar este tiempo-espacio perfectos que nos unen, pero puedo concluir en una síntesis que me parece precisa: los vínculos que están construídos desde las vidas que nos precedieron no encuentran fin ante ninguna cuarentena que impida el contacto.
Las extraño tanto que hay días que me duele el cuerpo, pero hoy las siento cerca.
Mis amigas, mi familia, mi factoría.
No encuentro demasiadas palabras para explicar este tiempo-espacio perfectos que nos unen, pero puedo concluir en una síntesis que me parece precisa: los vínculos que están construídos desde las vidas que nos precedieron no encuentran fin ante ninguna cuarentena que impida el contacto.
Las extraño tanto que hay días que me duele el cuerpo, pero hoy las siento cerca.
Mis amigas, mi familia, mi factoría.
Hoy tendría que haberme mudado pero tipeo esto en el sillón de la casa del mejor amigo que la vida me cruzó por delante y puso a disposición de cada una de las cosas que (en ese momento yo no lo sabía) me iban a salir mal.
Ayer a la tarde lloré y grité de bronca porque sentía que nadie entendía lo que me pasaba. Hacía tanto que no tenía esa sensación que se me volvió desesperante. Cómo se hace para detener la cabeza en el momento exacto en el que comienza a hacerte daño?
Por qué no todos se querían arrancar el pelo de la cabeza de la impotencia por los planes que fracasan otra vez más?
A la imprevisibilidad del mundo siempre traté de hacerle frente anteponiendome a las cosas con una supuesta capacidad para resolver situaciones que al final no fue tal.
Hoy me saqué un yunque de encima. Por ahí sea porque me resigné, o tal vez porque de alguna manera maduré: hay cosas que me exceden.
Por suerte existen los brazos de Lean y los mensajes de mamá.
Por suerte existe Camilo para dejarme dormir en su lomo.
Por suerte existen mis amigas para hacer videollamada de cuarentena.
Por suerte todo. O por mí.
No sé. Tengo diez días más de encierro para anirmame a una respuesta.
Ayer a la tarde lloré y grité de bronca porque sentía que nadie entendía lo que me pasaba. Hacía tanto que no tenía esa sensación que se me volvió desesperante. Cómo se hace para detener la cabeza en el momento exacto en el que comienza a hacerte daño?
Por qué no todos se querían arrancar el pelo de la cabeza de la impotencia por los planes que fracasan otra vez más?
A la imprevisibilidad del mundo siempre traté de hacerle frente anteponiendome a las cosas con una supuesta capacidad para resolver situaciones que al final no fue tal.
Hoy me saqué un yunque de encima. Por ahí sea porque me resigné, o tal vez porque de alguna manera maduré: hay cosas que me exceden.
Por suerte existen los brazos de Lean y los mensajes de mamá.
Por suerte existe Camilo para dejarme dormir en su lomo.
Por suerte existen mis amigas para hacer videollamada de cuarentena.
Por suerte todo. O por mí.
No sé. Tengo diez días más de encierro para anirmame a una respuesta.
No sé bien por qué cuando estaba todavía ocupada haciendo cosas me agarró el ataquedepensarencosastristes, pero cuando llegó no pude seguir.
Estoy tan cansada que estoy triste o al revés. Podrida de dar vueltas en falso. De no encontrar nada bueno en nada mío.
Y el despertador suena a las 6. Otra vez a las 6.
Pero tenés que seguir. Un rato más.
Dale. Siempre podés.
Estoy tan cansada que estoy triste o al revés. Podrida de dar vueltas en falso. De no encontrar nada bueno en nada mío.
Y el despertador suena a las 6. Otra vez a las 6.
Pero tenés que seguir. Un rato más.
Dale. Siempre podés.
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