es loco que este año de tanta deconstrucción feminista estoy buscando mallas enterizas hace meses. que este año en el que empecé a entender que lo que me pasa es la historia de muchas, lloré por no poder hacer la dieta que me indicaba la nutricionista.
que este año que está llegando a su fin y es el primero en el que vengo invicta de forzarme a vomitar para eliminar del cuerpo la comida que me hace sentir peor que cualquier otra cosa en el mundo, hace rato que me niego el descanso y levantarme dos o tres horas antes para ir al gimnasio.
que este año que me cansé de criticar cómo las modelos famosas mentían tribuneando feminismo y pesando 45kg, aprendí todo sobre cómo medirme los pliegues del cuerpo y me compré una balanza.

que este año que por fin me acuesto todas las noches con el único capaz de lograr que me deje abrazar con la mano puesta en la flacidez de un abdomen que hace rato no tiene gimnasio.. no puedo dejar de pensar en la foto en la playa que nunca voy a querer sacarme.

este lunes todo me incomoda. todo me irrita y todo me hace sentir triste.
sé que es porque ayer comí mal al mediodía, mal a la noche y que solo sé responderme a eso negandome el almuerzo de hoy tomando un termo de mate atrás del otro.
sé que es porque vi esa foto de instagram de Cande Tinelli (mucho trabajo por supuesto) en la que denuncia su propia anorexia y bulimia y pensé en resolver los diez kg demás de la efectiva manera en la que siempre lo resolví.
sé que me indigna pensar en mi relación con las harinas pero que las contradicciones se me acaban apenas veo a mis compañeras flacas y hermosas y solo me imagino como ellas.

sé que quiero hacer un cambio radical en mi vida incluso sabiendo que solo me voy a querer el día que me vea flaca.
hoy no me siento capaz de dar absolutamente nada bueno. y así estamos.