Es una locura no haber escrito nada acá durante tanto tiempo, pero este blog sigue mis estados de ánimo: si tengo ganas o si no, todo depende de mi.
Nada cambió, digamos que estoy igual que siempre, aburrida y vacía. Rutinaria. Nunca un cambio, nunca un cimbronazo, nunca algo que me sacuda. Aunque ellos entran y salen, van y vienen, nunca llegan en serio a mi.
Dejame, yo me entiendo -