los finales siguen siendo predecibles pero al menos controlo los contextos. domingo 6 de abril a las 12 del mediodía 
El cielo se puso rosa el día que despedimos a Nito después de otra cinematográfica escena en la que el peronismo se para a despedir a uno de los controversialmente nuestros. Me aflora la humanidad, se me escapan por las manos los consejos no pedidos, el amor oficialmente a disposición. 

Me doy cuenta que ya entendí de que va lo que me pasa y que en los cuentos de hadas y las pelis de Disney la vida se asemeja a lo que soñamos: revelaciones, momentos, secuencias en que la personaje camina al costado del lago como yo ayer mismo y siente que puede cambiar al mundo sonriendole. Llega a la vida real entonces la protagonista de su vida y se encuentra con la percusión de una muerte no anunciada e inesperada, con la especulación y los miedos. Otra vez sola. Otra vez sola con tu cabeza. 

Entonces aquello que sería fácil ya no es fácil y aquello que deseabas que se acomodara solo no se acomodó y queda hacerse cargo de las propias decisiones, de la sabiduría que construiste, con un deseo infernalmente a flor de piel: que no sea tan duro. Que salgas viva. Sabés que al final de todo esto vas a estar bien y te queda recorrerlo. Ponés los beatles. Hacés un mate. Te acordás de tu papá. Abrazás

Finalmente vas y seguis viviendo. Porque podés. El cielo estaba rosa.