En tres meses es la primera vez que escribo algo de nosotros asique me voy a dedicar a hablar de mis sensaciones cuando gusto de vos, y cuando me siento gustada, cuando me siento deseada y no impedida, cuando te busco y estás. 

En la nube de mi propio egoísmo no saqué aún el vicio de dejar de vernos operativamente y de creer que somos instrumetnos del otro. Salir de ese lugar requería aceptar que me gustabas y que me pasaba algo, con el diario del lunes, no en el furor de la primera semana, sino en el tren de la verdad y la realidad. 
A mi me pasa que dilato los mometnos de pensar. Agarro un informe y lo estiro hasta que duele porque no tengo cabeza para leerlo. Con los temas nuestros aparentemente me está pasando lo mismo: es como si nunca fuera momento de pensarlo. 

Esa sensación agobia y duele. Me crece en el pecho un montón de impotencia y lleno los vacíos de las explicaciones con tus propuestas que no quiero pero que no me quise detener a contestar porque no pude, antes, detenerme a pensar. 

Esta reflexión está escupida y clarísima al mismo tiempo porque como te salvan las amigas, también te procesan las ideas y te las devuelven como hablando con el chat gpt de las emociones. 
Necesito construirme ese tiempo para pensarte, que podría ser este mismo? pero que procrastino porque no me sale bien meterme en el lio de mi propia cabeza para salir por arriba del laberinto. 

A la vez, pensarte no cuesta porque vos lo hacés simple a propósito y yo tengo que romper la barrera de pensar o no si esto es verdad. Me preguntaste si confiaba en vos y la respuesta siempre es no. 
Otra cosa a la to think list. 

Sin conclusiones hasta enero. Bai.