Es domingo a las 21hs y aunque acabo de amigarme conmigo misma (el poder del ayer a manos del mismo de siempre) puse a cocinar algo delicioso y de pedir vino y una cerveza y de verme en el reflejo y darme cuenta que pese a llevar +24hs de comer como el orto sigo flaca y estilizada y no tengo con quién compartirlo. Entonces el primer reflejo, como si fuera un horrocrux, de aferrarme a lo ultimo que me dio vida, y de verlo vulnerable y de angustiarme por no haber sabido ver el amor a disposición
Y el segundo reflejo de pensar en las veces que me salió mal todo que me trajeron hasta hoy, y el tercer -ya no tan- reflejo que me hace pensar que ya pasó el tiempo y que ahora sí puedo pensarme a mi disponible para.
Estoy usando mucho la palabra disponibilidad y creo que encontré la llave para entenderme a mi misma de acá en adelante. Se trata de cuando quiero estar conmigo misma, cuando necesité encerrarme para entenderme y para poder estar mejor, se trata de atreverme a descifrar el dolor y recuperarme, se trata de mi.
Valentina de 27 años se mira a si misma hace diez años atrás y se agradece por haber sobrevivido para encontrarse con esta versión mejorada de mi misma.