Es domingo a las 21hs y aunque acabo de amigarme conmigo misma (el poder del ayer a manos del mismo de siempre) puse a cocinar algo delicioso y de pedir vino y una cerveza y de verme en el reflejo y darme cuenta que pese a llevar +24hs de comer como el orto sigo flaca y estilizada y no tengo con quién compartirlo. Entonces el primer reflejo, como si fuera un horrocrux, de aferrarme a lo ultimo que me dio vida, y de verlo vulnerable y de angustiarme por no haber sabido ver el amor a disposición
Y el segundo reflejo de pensar en las veces que me salió mal todo que me trajeron hasta hoy, y el tercer -ya no tan- reflejo que me hace pensar que ya pasó el tiempo y que ahora sí puedo pensarme a mi disponible para. 

Estoy usando mucho la palabra disponibilidad y creo que encontré la llave para entenderme a mi misma de acá en adelante. Se trata de cuando quiero estar conmigo misma, cuando necesité encerrarme para entenderme y para poder estar mejor, se trata de atreverme a descifrar el dolor y recuperarme, se trata de mi. 

Valentina de 27 años se mira a si misma hace diez años atrás y se agradece por haber sobrevivido para encontrarse con esta versión mejorada de mi misma. 

El primer impulso después de la reunión: no me siento invitada a pensar nada en colectivo, sino a gestionar una parte. Algo de todo me hizo descolectivizarme y ¿estoy pagando las consecuencias? 

Escribo para intentar sacarme la sensación de presión que hace 48hs me enloquece, porque nuevamente no sé qué dije en un contexto y porque otra vez tengo una semana entera para anoticiarme de las consecuencias de mis actos. 
Porque hay una sola cosa peor que no saber y es preguntar, porque sé que no me siento bien pero no sé qué hacer para mejorarlo y porque esta vez el nunca más me hace dudar de mi misma, si nunca cumplo, si nunca me sale, si nunca sé. 
Solo me pregunto si saldré ilesa como no salí las últimas mil veces, y solo me prometo que si había un ámbito que quedaba ya no está y que a partir de esta semana me voy a ocupar de estar más libre que antes. 
Aprender a no saber. 
A no decir. 
A no hacer. 

Valentina, ese es el próximo desafío.