Te das cuenta que hay un problema porque cuando hay un miedo viene primero el miedo a ser culpable y luego el miedo al miedo.
Me exorcizan mis amigos. Me sacan la mierda del cuerpo.
Estoy agotada de pelearme contra fantasmas pero ellos pelean conmigo. Hay cientos de cosas que me agreden permanentemente, ninguna tanto como yo misma: al lado mío quince warriors discutiendo contra lo que me duele, poniendose de barrera contra el dolor, juntando los pedacitos mios cada vez que me rompo porque me dejo vencer.
No estoy segura de qué cosas hago bien y qué cosas hago mal. Sé que me castigo y me someto a malas decisiones porque, de a ratos, me quiero destruir. Será que en parte también me confío en que no me van a dejar caerme nunca.
Reflexiones después de un día de leer chats viejos, soñar cosas dolorosas y hablar media hora con Santi sobre temas comunes. Mi vida común: eso son. El anclaje a la realidad. Lo certero de lo bueno, lo malo, y el amor. La paz en la angustia. Desatenderme es desatenderlos.
Ojalá sepan lo que son para mi.