Quien hubiese dicho que venir de viaje contrariada podía ser una bomba de tiempo y angustia que explotara en dos minutos? Quiero encontrar las palabras para contarte lo que me pasa sin hacerlo antes de tiempo: quiero explicarte que toda esta nube de dudas, incertidumbre, miedos y frustraciones mal manejada tiene motivos. 

Quiero silenciar la cabeza y disfrutarme a sabiendas de que no hay gramos de ningún dosaje para ayudarme. Quiero sostenerme a mi misma sola y no puedo, porque me encuentro indeseada e incorrecta, me veo en mis falencias y no en ninguna virtud (ni en el descanso, que tampoco me caracterizó nunca). No me encuentro ni siquiera corriéndome, no me veo ni siquiera en la ausencia. La atemporalidad del deseo, una vez más. 


Cual sería el nudo en la panza de hoy si no fuera este, la consecuencia de la crisis? Sería la causa de la crisis, como anoche? Será que estas van a pasar siempre como la anécdota de las vacaciones que Valentina no pudo disfrutar, por la garganta cerrada de no-placer? 
Si pudiera hoy mismo apagar la cabeza no lo haría, simplemente me desearía a mi misma vivir menos molesta. Quizá sea que tengo que escaparme un poco a estar sola, quizá este era el año para justamente revisarme a mi misma y decidí (otra vez, los compromisos) hacerlo en grupo. 

Extraño cada minuto de la Valentina que fui porque hoy no soy  ni siquiera una versión apagada: soy una versión aburrida, frustrada y frustrante, agobiada por boludeces, incapaz de pedir ayuda. 
Será que sacar de adentro toda esta mierda me hará sanar un poco un 2023 en el que quiero dar vuelta el (mi) mundo? Será que tengo que pasar todo esto para poder cambiar de etapa? Para poder pasar de página? El 15 me cuento.