Se ve que hay algo que hoy se movió porque esta mañana me levanté pensandote cerca, sintiendote cerca, queriendote cerca, agobiada de sentir que entró en el orden de lo maleable.
Algo cambió porque cambié yo.
Estoy agotada de trabajar y de trabajar de algo que recién ahora pude describir: de algo que no me gusta. También me cansa nuestra conversación circular y el intento aburrido de inventar algo nuevo que termina haciéndome sentir una boluda sin fondo.
Me agobia la sensación de no descanso mezclada con la culpa de no hacer las cosas bien por factores que en definitiva son exógenos y me generan dudas y desconcierto. El desconcierto es cruel, dudar también, pero yo conmigo misma evidentemente no tengo piedad.
Toda esta reflexión porque tenías planes, porque yo no tengo energía ni tengo hecho el laburo de la semana; porque me duele el cuerpo de cansancio y porque no encuentro explicación a hacer las cosas mal sin terminar de entender por qué.
Toda esta reflexión por la falsa confianza y porque Valentinita autodestructiva lo hizo otra vez.
Estoy como si se hubiese ido un pedazo de mi historia porque se fue un pedazo de mi historia con vos. Hay una sensación que no conocía y que no entiendo todavía pero me aprieta el pecho: no entiendo qué hacés, nunca entendí qué hiciste.
Puse una canción que de algún modo siempre relacioné con vos que un día me revolviste el pelo escuchandola, seguro en alguna esquina chapando como dos adolescentes, en definitiva nunca dejaste de serlo. Deberías haber visto como te quiere la gente y lo difícil que fue la noche de ayer, capaz ni te imaginabas lo que significabas.
Nos faltó construir otra relación. Me dejaste sin esa posibilidad. Aunque quisiera (no quiero), no puedo decirte que te entiendo y que entiendo tu decisión porque si te tuviera al lado te diría que sos un pelotudo como siempre y vos te reirías de mi diciendome que para qué quiero entender todo y ser siempre tan madura, si soy una piba y tengo que derecho a serlo.
Me enteré por otro lado que te ibamos a dar laburo. Lo que me hubiera divertido ser tu jefa. Te reirías de la responsabilidad que asumí ultimamente y saldrías conmigo algún día a fumar un pucho en el balcón de la muni. Cómo me vas a dejar sin eso, qué pendejo de mierda. Me hiciste hacer llamar a un fiscal un domingo a la mañana. Siempre corriendo atrás tuyo, como a los 14 años.
No te lloro porque estoy enojada y porque no entiendo. Siempre, siempre te reíste de eso. De por qué necesito entender todo, si al final la vida no se entiende una mierda, si al final esto es vivir, si siempre te quisiste ir de la realidad. Te dejo de regalo a una Valen de 15 años muerta de miedo en su primera vez, te agradezco el cuidado de ese día, seguro nunca te imaginaste que no me iba a olvidar jamás, o quizá sí, qué se yo, si nunca entendí nada de vos o al final entendía todo y lo que no se entendía era la realidad. Lo resolvíamos con risas y porro. Evadíamos. Se podía evadir. Se podía disociar. Yo no podía y vos te reías.
Ojalá aparecieras ahora a preguntarme si estoy soltera, te rebotaría igual que siempre, te contaría que soy una tarada que se enganchó con un chabón con novia, te reirías de mi y me invitarías a tomar mate jurandome que no había otra intención para después decirme que estoy grande y linda. Sí, fabri, estoy grande y linda. Crecí mucho.
Ayer pensé que la vida es puta porque pasa esto cuando estoy rota y tratando de ser madura. Tan vos. Me dejas para siempre con las ganas de encontrar el modo de crecer juntos. Desde ayer pienso en por qué no hablábamos aunque sepa por qué era. Y estoy enojada, pero te respeto y te mataría de nuevo si pudiera por no dar nunca explicaciones de nada y hacernos a todos entenderte sin hablar.
Todo mi amor, fabri. Como siempre.
Otra mañana con una alarma que no es la mía y es tuya como muchas de las cosas que antes eran mías y ahora son nuestras. En qué mundo vivimos y cómo se compone este esfuerzo en el que de manera desmedida nos frustramos en las ganas de estar juntos.
Por qué la sinceridad es un valor, dónde se pone el límite de la vulnerabilidad. Cómo es tan linda la rutina al lado tuyo? Dónde se apagan las ganas de que no tenga nunca fin?
En otro capítulo de "yo y la incertidumbre" la noche de anoche. Qué difícil todo x1000.