Es como si existiera un hueco en el que este aislamiento doloroso no duele. Como si hubiera un sitio al que el miedo y la angustia no llegan. Tal vez se trate del lugar preciso en el que no duele nada. El lugar que me fascina encontrar. Donde amo la vida. Donde me conmueve el amor.
Donde no pregunto, ni dudo, ni sufro. Donde siento.