No sé bien por qué cuando estaba todavía ocupada haciendo cosas me agarró el ataquedepensarencosastristes, pero cuando llegó no pude seguir.

Estoy tan cansada que estoy triste o al revés. Podrida de dar vueltas en falso. De no encontrar nada bueno en nada mío.
Y el despertador suena a las 6. Otra vez a las 6.
Pero tenés que seguir. Un rato más.
Dale. Siempre podés.