"te va a costar encontrar a uno que te quiera tanto como ese trosko, eh"
fue la frase con la que mi jefe graficó el amor infinito que expresa su paciencia cuando después de haberme visto insoportable e indispuesta peleándome con el mundo entero durante todo el día de ayer, lo vió entrar trayéndome el almuerzo.
me doy cuenta que fuimos un acierto cuando agarrado a mi cintura el pibe me da un beso en el lóbulo de la oreja y todas las cosas del mundo pasan o a segundo plano o parecen más fáciles de resolver.
todo esto porque empezó a pasar la tormenta y las cosas se pusieron cada vez mejores.
porque empecé, yo, a sentir que me lo merecía
porque cada vez me molesta menos mi cuerpo y me siento más segura de mi misma
porque, de a poco, entiendo que este vínculo va más allá de un montón de mis propias trabas
y porque, fundamentalmente, es verdad: me va a costar mucho compartir la vida con alguien que no me quiera tan infinita y pacientemente.
porque sí. yo estaba para más.
felicitaciones, negra, ya empezaste a construir una mejor versión de vos.
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