lo peor de estar triste es lo cómodo que sienta 
no salir de este estado, encontrar todos los días un motivo nuevo para estar triste, encontrarlo en todos lados, en todas las cosas. 

en los miedos mas absurdos y en las preocupaciones más tontas 
en los miedos de siempre y en los nuevos

en no tener miedos reales, en las dudas que me hacen llorar 
en los que me cuesta afrontar y en los que no me costaban antes pero hoy sí 

a veces pienso cual de mi es real y cual no 
cual de todas soy, si me lo merezco o no me lo merezco. en una edición 2026 recién salida del horno de nuevos paquetes de inseguridades que me hacen llorar. Todo finalmente se reduce a miedos que me aterran y no me dejan ser pensar sentir 

al final ninguno es nuevo sino que es una y otra vez no pertenecer, no ser, llorar de miedo por no agradar, pensar los peores escenarios del mundo, con una ansiedad que no deja ser 


 Si tuviese que 

Diría que me costó muchos años llegar a una vida que me guste más o menos, casi que dejo la vida en el intento
Diría que construir una yo que se quiera a sí misma, o al menos que se mire con menos maldad es la tarea más importante que deberé encarar, la tarea de mi vida
Diría que este año de transición a una nueva yo en realidad terminó pariendo un proceso que empecé tiempo atrás: el de madurar, el de crecer y volverme adulta al lado mío 

Diría que encontré a un amor extraño, un amor loco y sorpresivo que me dió vuelta los planes y me dió ganas de ser la mejor versión de mi para poder ofrecérsela, para poder ofrecerme. El melli no me pide nada que yo no pueda dar. Nadie que quiera de mi más de lo que yo tenga para dar volverá a entrar porque yo soy otra 


Diría que mi vida es una versión un poquito más ordenada, a veces. Que me dan miedo las mismas cosas y que conozco mejor mis señales de alerta
Diría que ahora tengo problemas más comunes y que eso me sienta bien
Diría que es un lujo vivir al lado mío aunque la plata no alcance y esas cosas que les pasan a todos 
Diría que en la transición del personaje me quedo con mi crecimiento porque aunque estuve sin brújula y lloré muchos días, lloraré otros tantos y haré las mismas escenas de pendeja a veces, en realidad estoy grande. Y mi vida no es distinta, ya no más